CREENCIAS, DIFERENCIAS Y CONFIANZA
"Se ríen de mí porque soy diferente. Yo me río de ellos porque son todos iguales"
Kurt Cobain
Me mandaron lo que sigue ya hace algún tiempo, pero hoy, cuando iba a comenzar a escribir, me lo han vuelto a enviar y, como nada es por acaso pues...ahí va.
"Nos hicieron creer que el "gran amor" sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta. Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en una buena compañía, es más agradable.
Nos hicieron creer en una formula llamada "dos en uno" dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Que solo siendo individuos con seguridad propia, podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de ese ámbito, deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que los guapos y delgados son más amados.
Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas formulas están equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.
Ah! tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto.
Cada uno lo va a tener que descubrir solito. Y ahí, cuando estés muy enamorado de ti, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor... aunque la violencia se practica a plena luz del día.
John Lennon
¡Qué de cosas no han hecho creer! Y lo malo es que sentimos alineadamente con nuestro pensar. Está claro que tendremos que reorganizar nuestras neuronas. A eso es lo que llaman neuroplasticidad los neurocientíficos.
Y podemos cambiar nuestras creencias y formas de pensar. Y la forma de sentir la vida, vivir la vida. Más positivamente o menos. Y ahí podemos trabajar con nuestras substancias endogenas a través de herramientas como la meditación, el yoga, respiración, danza, autosugestión, visualización...
Y con nuestro cerebro que vamos reprogramando, podemos influir en la realidad que vivimos. Según la Física cuántica todo aquello que parece sólido, en realidad se compone de vacío y el entorno es una prolongación de nuestra mente.
¿Por qué nos resulta tan difícil el cambiar proactivamente?
¿Por qué seguimos insistiendo con que lo mejor para nosotros es mantener lo que ya tenemos?
Mantener las cosas supone creer que todo permanecerá igual, querer controlar lo que en realidad no se puede controlar.
¿Por qué no nos suelen gustar las sorpresas y preferimos los recuerdos de lo vivido?
Hay personas que se buscan a sí mismas persiguiendo sus recuerdos, aquello que les hizo vivir, sentir, ser... y ahí se quedan. Están apegadas a realidades pasadas... que ya no son o que dificultan el disfrute de lo que ya es.
Nuestras células, o mejor dicho nuestra composición celular no para de cambiar, de evolucionar...van apareciendo canas, arrugas... y asimismo te sientes con más capacidad para entender lo que sucede alrededor... sientes tu consciencia más capaz de captar incluso lo que no entiendes y te sorprendes con la vida que va apareciendo y que tú vas creando en tu interacción con ella.
¡Qué maravilla, llegar a sorprendernos a nosotros mismos, redescubriéndonos y encontrando en nosotros lo que aún no conocíamos, no habíamos experimentado!
Y, es un camino infinito para el que quiere correr la aventura de la vida, dejando y encontrando, abandonando y reteniendo.
Y, ¡que miedo da esa dinamicidad en la cual es tan difícil tener seguridad de que aciertas! Miedos que aparecen a cada instante. Aquello de la cebolla... superas algunos y te van apareciendo otros.
¿La solución? Seguramente cada uno se tiene que ir buscando la suya. A mi me va convenciendo cada vez más el procurar estar en el ahora, intentando lo más difícil aún como es armonizar pensamientos, sentimientos y acciones. Los miedos así quizás sean menos.
Pero, ¿nos da tiempo a pensar todo esto? Normalmente vamos a mucha velocidad o algunas van a poca pero en plan "zombi" es decir sin consciencia. Y así se hace difícil ser humano, sentir como humano, vivir como humano.
Pensamos solo en nosotros y en nuestra supervivencia. Los otros se van convirtiendo en herramientas y objetos a utilizar. Buscamos en ellos o la utilidad o el placer... y en cuanto no nos sirven... los apartamos y prescindimos de ellos.
Ufff...¡que miedo me doy!
Defendámonos todos de la dependencia...es una debilidad que nos puede costar cara. Huyamos de esa comodidad aparente. No nos dejemos someter ni busquemos el someter al otro. El no sometimiento mutuo conforma una relación saludable, un encuentro que aporta bienestar a las dos partes. ¿Y mis necesidades? nos preguntamos...en ocasiones lo que sucede es que se crean deseos que se disfrazan de necesidades.
¿Lo necesito o sólo lo deseo? ¿Y qué me va a pasar si no lo tengo? ¿Y si lo tengo va a mejorar o reforzar mi proyecto vital? ¿mi vida interior? ¿me hará crecer?¿o sólo será una efímera satisfacción mientras lo degusto, lo consumo, lo quemo?
Y ahí viene otra paradoja, seguramente falsa en este caso. Si lo importante es vivir el ahora, ¿es importante también el limitar ese vivir?
Pero, entonces ¿qué es vivir? Y sabemos que para vivir no basta estar vivos. Incluso Carl Jung dice: "La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir"
Una línea de búsqueda del vivir seguramente es el estar alineado con lo esencial.
Estar muy alertas para no dejar de lado lo esencial que casi siempre está ligado al amor, al verdadero amor
¿Para que vivimos? ¿por qué vivimos? ¿cual es tu propósito vital? ¿con qué estás comprometido en tu vida?¿que te importa?
El entrañable y sabio Alex Rovira tiene un pensamiento potente al respecto: "Lo que no nos planteamos por convicción nos estalla en las narices por compulsión y reclama una respuesta".
Pero, no es cuestión de hacer grandes cosas. Cada uno tiene una medida de hasta adonde alcanzar. No podemos ser todos Teresa de Calcuta mi Vicente Ferrer. Es cuestión de hacer pequeñas cosas con amor. El amor se encargara de amplificar tus obras. No te preocupes.
Puedes, podemos. El mundo se puede mejorar. Se trata de creerlo así, de hacer y de no desfallecer. Está claro que exige esfuerzo y fe. Thomas Edison en una ocurrencia maravillosa dice: "Los que dicen que es imposible no deberían molestar ni interrumpir a los que lo están haciendo"
Y no es cuestión de correr. Corremos demasiado atolondradamente, sin saber muy bien por qué. Muchas veces es porque vemos que los demás también corren.
Con el Rolf, en las sesiones que tuve con Nilce, en Sao Paulo, reaprendí a andar. Es cuestión de ser consciente de cómo vas apoyando y desprendiendo el pie del suelo. Así, se saborea más el camino, se siente más, se vive más. El camino y la meta son una misma cosa. Recordar el Viaje a Itaca de Cavafis. ¡Que belleza de poema! El camino aún no existe, lo vamos conformando en nuestro fluir, en nuestros encuentros comenzando por nuestro encuentro fundamental: con nosotros mismos.
Por cierto, el próximo año quiero hacer "El Camino del Sol" que es un camino místico que se desarrolla en el estado de Sao Paulo...
¡Qué ansiedades nos entran a veces al pensar que no estamos haciendo lo que tendríamos que hacer!
La primera cuestión es preguntarnos quién el que nos tiene que juzgar. Es tremendo lo poco que a veces nos queremos. Lo que seguimos dependiendo de lo que los demás puedan pensar o decir, lo que nos cuesta ser singulares, actuar como diferentes, exponernos ante los demás como nosotros mismos.
La desvalorización y la autoexigencia son las dos caras de la misma moneda.
Tenemos que estar alerta, respetar nuestras capacidades y no idealizarlas. Si me paro a pensarlo, en muchas ocasiones me he "machacado" demasiado, me he dejado llevar de mi "frenador", "se perfecto"...
Desde la humildad podemos reconocer que somos falibles. Desde nuestra autoestima nos demostramos a nosotros mismos que no somos despreciables.
Cuanto menos valiosa se siente una persona, con frecuencia es porque su medida para calcular el valor suele ser una medida del tener (propiedades, conocimientos, poder...). Entonces la reacción inmediata es la ambición desmedida.
Pero, nuestro valor fundamental está en otro lado. Está en aportar, dar, confiar, amar... desde el ser.
El aprender a confiar refuerza nuestro ser. Nos hace aparecer humano entre humanos. Y no se trata de una confianza ciega en la que se llega a negar las evidencias, ni de una confianza simple en la que no se acepta alternativas ni rupturas del compromiso.
La confianza hace progresar a los participantes en el encuentro, en la relación. Una relación como cualquier realidad, con incertidumbres y la cual hay que ir cuidando, atendiendo en su dinámica.
¡Confía en la confianza!
Y voy a terminar con un Poema Sufí para ayudaros en el camino.
Pedí fortaleza
y Díos me dio dificultades para fortalecerme.
Pedí sabiduría
y Díos me dio problemas que resolver
Pedí prosperidad
y Díos me dio celebro para trabajar
Pedí coraje
y Díos me dio peligros que superar
Pedí favores
y Díos me dio oportunidades
Pedí Amor
y Díos me dio gente para ayudar
No recibí nada de lo que quería,
Recibí todo lo que necesitaba.
Hasta el próximo mes
José María Gasalla
Conferenciante, escritor y profesor de ESADE Business School